Cómo actuar ante una persona con Depresión

Muchas personas que caen en una depresión les cuesta reconocer que pueda ser ésta enfermedad la que uno padezca, por su forma de ser, porque nunca te hubieras visto en esta situación… Aún más les cuesta a sus familiares. Algunos empiezan a pensar que es cierto que coinciden varios síntomas, pero a día a de hoy nos cuesta diferenciar entre sólo estar triste y lo que es un cuadro de depresión.

En ocasiones los familiares cercanos se irritan con la persona deprimida porque no responde a sus expectativas. Según los especialistas, «estos enfados suelen agravar los sentimientos de menosprecio y de culpabilidad del deprimido. Es importante asumir que es complicado remontar una depresión y que ello no es debido a la falta de voluntad del deprimido, sino a la propia depresión que, entre otras cosas, anula la voluntad de la persona».

Una vez, esta persona inicia una terapia psicológica, tú, como pareja o familiar, sería bueno, que siguieras las siguientes indicaciones, para facilitarte las cosas:

– Entender el problema: Debes informarte acerca de que es la depresión, como funciona y como la voluntad no lo es todo, existen muchos otros factores que influyen en el desarrollo y curso de este trastorno.

– Controlar los impulsos de ira y los enfados: Si estás enfadado, porque la otra persona ha hecho o no ha hecho tal o cual cosa, no le digas lo que estas deseando decirle. Ten autocontrol y quédate con tu frustración y tu rabia, ya que esa reacción tuya, no hará, sino empeorar la situación y hacer sentir peor a la persona que está deprimida.

– Observa que pensamientos te invaden: Estos son los generadores de rabia e impotencia, “No se esfuerza lo suficiente”, “No quiere superar la depresión”, “Lo que debe hacer es…”, etc. El control y la validez de estos pensamientos en ti, dependerá, del poder que tú les otorgues. Cuestiónate la veracidad y utilidad de los mismos.

– Refuerza cada avance que realice: Cada conducta incompatible con la depresión, por pequeña que sea (sonrisa, tomar la iniciativa de hacer algo, alguna tarea domestica, etc.), debe ser recompensada por ti, para poder mantenerla y que aumente su emisión en el futuro.

– Retirada de atención: De manera contraria, no prestes excesiva atención a los comportamientos depresivos. No refuerces su llanto, ni le preguntes que le pasa a cada instante. No lo acuses, ni lo mires mal, simplemente actúa de manera natural y refuérzale cuando el ánimo esté mejor.

– Evita los sermones o charlitas: No intentes hacerle razonar, ni exigirle un cambio de actitud, será inútil y te consumirá mucha energía. No se producirá una iluminación de repente en su cabeza, ni mejorará, por mucho que le digamos que su actitud no es constructiva.

– Propón un plan de actividades: Para participar en esta área, debes estar en contacto directo, con el psicólogo que dirige el tratamiento, de cara a elegir las actividades de manera correcta y paulatina. Está demostrado que el aumento de número de actividades relevantes para la persona es beneficioso pues aumenta el contacto con experiencias gratificantes, lo que repercute en un cambio en los pensamientos y el estado de ánimo. Sin embargo si la persona rechaza realizar actividades, no es conveniente presionarla ni criticarla.

– Acoger: Aunque existan momentos en que no es evidente, las personas con depresión necesitan sentir que pueden contar con quienes los rodean, que tienen personas que se preocupan por ellos y las apoyan para salir adelante. Una buena idea es invitar o motivar a hacer cosas simples, como salir a dar una vuelta, ir a hacer un café, etc. Además, estar pendiente de los avances, remarcarlos y felicitarlos colabora enormemente a que la persona sienta que va mejorando.

– Colaborar con sus rutinas: Es común que las personas con depresión sientan que ya no pueden realizar las cosas de antes, les es mucho más difícil realizar lo que a todos les resulta natural y fluído, por eso es recomendable colaborar a que la persona a que se sienta útil pero ayudarla cuando algo le cueste de sobremanera en lo cotidiano. Es bueno cuidar de no adoptar una postura sobre protectora e incentivarlos a que hagan y den su mejor esfuerzo.

– Trátalo con naturalidad: No lo trates como un enfermo o un loco, ni te obsesiones con como lo estará pasando, o que puedes hacer tú para ayudarle. Lo mejor, es que te vea de manera relajada y espontánea.

– Autocuidado: Para cuidar bien de alguien es fundamental primero cuidarse a uno mismo. Dejar espacios para la recreación y el disfrute son muy importantes para el familiar que se mantiene cerca de una persona con depresión, esa persona requiere de mucha fortaleza a su alrededor y para poder proporcionársela como es debido el cuidador debe nutrirse interiormente, ya sea espiritual, social y psicológicamente para dar lo mejor de sí.

– Buscar ayuda profesional: Una depresión no tratada puede llevar a la cronificación de esta, por eso es importante consultar a un especialista para tratar el problema y no esperar simplemente “que se le pase”.

Espero que estas pautas te ayuden para saber tratar a alguna persona de tu entorno que pueda sufrir esta enfermedad.

 

Por. Tamara Alarcón Campos

 

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