¿Qué es el Síndrome de Burnout?

El sindrome de Burnout o sindrome de estar quemado es la respuesta del organismo a una situación prolongada de factores estresantes emocionales e interpersonales en el trabajo.
El primero en describirlo fue Freudenberger, al observar a las personas que trabajaban con personas drogodependientes, y cómo éstas mostraban pérdida de energía, cansancio y apatía, pérdida de motivación laboral, irritación y distanciamiento con los pacientes.
Es un síndrome de agotamiento profesional que suele darse en profesiones sanitarias donde se ejerce la relación de ayuda.
En el caso específico de las profesiones de la salud, el estrés se puede ver incrementado por:
  • La necesidad de cuidar a los demás
  • Las expectativas que ponen en la cura de sus pacientes y la frustración cuando no se alcanza.
  • Las relaciones familiares
  • Enfrentarse a la muerte
  • La atención a las quejas de los pacientes problemáticos.
Síntomas principales del burnout:
  • Psicosomáticos: fatiga, trastornos del sueño, cansancio, desórdenes gástricos, tensión muscular, problemas cardiovasculares..
  • De conducta: absentismo laboral, adicciones… Niegan tener el problema de burnout.
  • Emocionales: irritabilidad, distanciamiento afectivo, deterioro de las relaciones interpersonales,  pérdida de empatía, depresión,  pérdida de confianza en sí mismo…
  • Laborales:  disminución del rendimiento, acciones hostiles, distanciamiento ante el trabajo, conflictos, indeferencia ante el trabajo etc.

Por. Tamara Alarcón Campos

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Comentarios
  • Javier
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    He descubierto, casi por casualidad, esta Web, o mejor dicho las innovaciones llevadas a cabo en la misma, y me ha agradado mucho.
    Especialmente me ha gustado este capítulo dedicado al Síndrome de Burnout, pues me siento identificado con los síntomas que detalla; especialmente con los psicosomáticos.
    No quiero ahora hablar de mi sino de las personas que se encargan de cuidar a sus pacientes, concretamente a los que padecen de distintas adicciones y donde se plantea el viejo dilema de “quién cuida al cuidador”; más aún en casos como este en los que hay que trabajar con personas física, psicológica y emocionalmente muy deterioradas.
    Alguna persona adicta, al dejar de consumir, puede encontrarse con su sistema nervioso totalmente descontrolado, donde no encuentra un piso o un fondo donde asentar sus actuaciones y sus emociones, es decir : un sistema nervioso en caída libre y caótico. Los neurotransmisores no cumplen su función y, a la menor dificultad, los avisos de peligro se apoderan del sistema nervioso sin encontrar resistencia por parte de la voluntad o de la razón.
    Muy importante es también la parte emocional. Pueden ser personas que durante mucho tiempo no han podido relacionarse con los demás con normalidad. Que han callado sus males y los han padecido en silencio, que han visto como, a pesar de su buena voluntad, los demás los rechazan, evitan o se sienten incómodos al notar la tensión o la inseguridad que irradian. Sienten una gran necesidad de que eso cambie, de agradar, de demostrar que quieren que eso cambie, pero no lo consiguen. No han podido o no han querido tener una pareja por no involucrar a otra persona en esta situación, pero lo desean intensamente en lo más profundo de su ser y lo necesitan intensamente.
    Por todo esto estas personas son bombas ambulantes para los sentidos y las emociones tanto propias como del resto de las personas que se relacionan con ellas y, lógicamente, el personal sanitario y más concretamente el que las asiste psicológicamente y con las que tienen un trato más directo, es el que se lleva la peor parte por estar en primera línea de fuego en este parte de guerra.
    Yo la solución no la tengo, supongo que son gajes del oficio, que depende de cada profesional y de la suerte que tenga con los pacientes que le tocan: Lo que si se es que es lógico que sufran lo que sufren, que es difícil y que hay que estarles agradecidos por su trabajo y por el servicio que prestan.

    Gracias por esta página.

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